| LAS COMUNIDADES LAICAS MARIANISTAS por Margaret Cavanaugh Somos unos 6000, y vivimos en 23 países diferentes. Somos los marianistas laicos, y formamos cerca de 500 pequeñas comunidades en las que vivimos y celebramos juntos la fe. Personas comunes y corrientes, casadas o solteras, jóvenes y mayores, entre nosotros hay profesores, agricultores, arquitectos, científicos, estudiantes, trabajadores sociales, escritores, contables e ingenieros. Nos apoyamos mutuamente para crecer en fe y en esperanza, y para encontrar caminos que permitan que nuestras vidas y la de nuestras comunidades ayuden a construir un mundo más justo y pacífico. Solidarios con la época que nos ha tocado vivir, asumimos sus limitaciones y sus aspiraciones de aquella, trabajando para lograr un desarrollo mejor y más armónico. Al igual que a los demás miembros de la Familia Marianista, también a nosotros Dios nos ha llamado a vivir de este modo, y a mirar a María, la madre de Jesucristo, como protectora, modelo y educadora. Tanto en nuestra vida pública como en la privada, tratamos de aceptar el Espíritu de Jesús, y de colaborar en la construcción del Reino de Dios. Aceptamos la invitación" Haced lo que Él os diga", como una propuesta para responder a las necesidades de la humanidad. En el centro de nuestras vidas está la comunidad. A través de ella, anunciamos el Evangelio. Formar comunidades y personas capaces de crear comunidad, es nuestra primera misión. Y, dado que la sociedad se transforma por la acción de los grupos, estas comunidades se comprometen a ser agentes de cambio social, y lo hacen con fidelidad a los valores cristianos que, siguiendo al P. Chaminade y a M. Adela, precisa la sociedad. En Febrero de 1993, las Comunidades Laicas Marianistas (CLM) se dotaron de un estructura a nivel mundial, con el fin de promover la unidad entre todos los grupos, y la continuidad de los trabajos comunes, así como fomentar el diálogo, la reflexión y el apoyo mutuo. Aún manteniendo su autonomía, las comunidades locales se agrupan en varios niveles, regional, nacional e internacional. Esa organización internacional está formada por un Equipo Internacional de Coordinación, y por una Asamblea General que se reúne cada cuatro años. El Equipo Internacional participa en la reunión del Consejo Mundial de la Familia Marianista. Representa las CLM ante las autoridades eclesiales, y asegura su presencia y participación en actividades internacionales, y en las de las asociaciones cristianas que existen en el mundo. La relación solidaria e igual con los religiosos marianistas - miembros de la Compañía de María o Hijas de María Inmaculada - es una de las características y testimonios más importantes en la vida de las CLM. Miembros de todas las ramas de la Familia Marianista nos unimos en tareas de promoción de la justicia social, al tiempo que desarrollamos un estilo de vida que combina la oración, la reflexión sobre la realidad, y el servicio a la Iglesia. Con creatividad, los Marianistas buscamos caminos para mejor trabajar con los pobres y los jóvenes. Se nos puede ver rezando en público en Dayton, cuando la firma de los Acuerdos de Paz para la ex-Yugoeslavia; realizando tareas misioneras en los Andes; apoyando económicamente una escuela en Nepal; promoviendo programas de desarrollo comunitario en México o Perú; enseñando en programas de atención familiar en Nueva York, y colaborando como voluntarios en comedores de caridad. En muchos lugares, marianistas laicos desempeñan funciones directivas en instituciones iniciadas en su día por los religiosos y las religiosas, tales como colegios, parroquias, y editoriales. No hay que olvidar tampoco, la presencia crítica y la inserción de valores que los laicos marianistas, apoyados por nuestras comunidades, tratamos de aportar a nuestras familias y en nuestros puestos de trabajo. Los religiosos y las religiosas marianistas, por su parte, apoyan las comunidades laicas, ofreciéndoles orientación y ayuda para su crecimiento espiritual. No debemos menospreciar nuestra potencialidad de actuación de cara al futuro. Como organización de ámbito mundial somos aún jóvenes, pero es fácil imaginar las muchas posibilidades que se derivan de la unión de nuestros esfuerzos en favor de la dignidad humana, la justicia económica global y el medio ambiente. Con la intercesión de María, es mucho lo que está a nuestro alcance. |
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